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Emprendimiento femenino: cuando la tecnología se convierte en la mejor aliada de la independencia económica
Por: Camila Nasir, Gerente de Marca y Comunicación en Tiendanube
Marzo siempre nos invita a reflexionar sobre los espacios que las mujeres ocupan en nuestra economía. Históricamente, el camino del emprendimiento tradicional ha estado cargado de fricciones: altos costos iniciales, techos de crecimiento por limitaciones geográficas y barreras de formalización que, muchas veces, terminan alejando a grandes talentos del mercado. Sin embargo, cuando miramos hacia el ecosistema digital, la historia es distinta.
Hoy, el comercio electrónico no es solo una herramienta de ventas, sino que se ha transformado en un catalizador de independencia. Los datos de nuestro reciente estudio, NubeCommerce 2025-2026, lo confirman de manera contundente: el 56,8% de quienes lideran las tiendas online en nuestra plataforma en Chile son mujeres.
Lo interesante de esta cifra es su peso al compararla con la realidad física, ya que a nivel nacional las mujeres representan el 40,7% de los microemprendedores del país. Que el entorno digital supere con tanta amplitud el promedio nacional nos invita a preguntarnos qué estamos haciendo bien en lo digital.
La respuesta radica en la flexibilidad. Las motivaciones para emprender online están profundamente asociadas a la búsqueda de autonomía económica, flexibilidad y un mayor control del tiempo. En un país donde el 70,5% de las tiendas digitales son administradas por una sola persona, la tecnología actúa como el “gran igualador”. El e-commerce ofrece a las mujeres condiciones que facilitan su autonomía, permitiendo un crecimiento gradual y procesos de formalización que son mucho más accesibles que en los modelos tradicionales.
Detrás de cada tienda online liderada por una mujer, no solo hay una transacción comercial. Hay tiempo recuperado. Hay profesionalización. Hay una persona que suma herramientas para compatibilizar su vida personal con su ambición profesional, gestionando desde su catálogo hasta sus envíos a través de un smartphone.
Si queremos seguir impulsando el liderazgo femenino en Chile, debemos dejar de ver a la tecnología simplemente como un canal de modernización y empezar a entenderla y potenciarla como lo que realmente es: el puente más seguro y flexible hacia la verdadera autonomía económica de las mujeres.