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De la exigencia a la flexibilidad consciente: 5 claves para mantener el rumbo de nuestras metas
Planificar desde la intención no es bajar la ambición, sino elevar nuestro nivel de conciencia. Referentes de la ICF comparten estrategias para sostener nuestras metas establecidas a comienzo de año.

Buenos Aires, 28 de mayo de 2026.- Pasados los primeros meses y el impulso inicial del año, es común que los propósitos y metas personales comiencen a desdibujarse. Sin embargo, la frustración por no sostenerlos en el tiempo no suele nacer de la falta de capacidad de las personas, sino de la brecha que se genera entre una expectativa idealizada y nuestra propia humanidad. Frente a esta realidad, ¿y si la clave para mantener el rumbo no fuera la disciplina estricta, sino la flexibilidad consciente?.
Desde la International Coaching Federation (ICF), señalan que herramientas como el coaching resultan fundamentales para transformar la presión en propósito y la exigencia desmedida en una estrategia verdaderamente sostenible. Para lograr sostener las metas a largo plazo, Pablo Echeandia Vanderghem, coach certificado y Suzette Roldán, Presidente del Capítulo de ICF Puerto Rico comparten cinco puntos estratégicos claves:
- Partir de una intención clara y conectar con la emoción: uno de los errores más comunes es tratar de alcanzar metas que están desconectadas de una intención clara, centrándose exclusivamente en “qué” se quiere lograr y olvidando el “para qué”. Las intenciones actúan como un ancla interna poderosa que orienta nuestras decisiones y prioridades a lo largo del año. Pablo Echeandia Vanderghem, coach certificado por ICF, recalca que será de mucha utilidad conectarse emocionalmente con nuestras metas, sumando inspiración para mantener la motivación.
- Aplicar la regla de “menos es más”: Suzette Roldán, Presidente del Capítulo de ICF Puerto Rico, por su parte, recomienda reducir la cantidad de objetivos propuestos para enfocarse exclusivamente en lo esencial, apostando por elegir menos pero con mayor intención y coherencia. Desde la perspectiva psicológica, cuanto más claras y sencillas sean nuestras ideas y palabras, más fácil será para la mente asimilarlas y actuar en consecuencia, demostrando que en la sencillez hay mucha fuerza.
- Trabajar con las metas realistas y escalables: resulta vital entender las metas reales que tomen en cuenta nuestros recursos actuales, el contexto y nuestro momento vital, evitando aquellos propósitos que nos exigen desde un lugar poco sostenible. Alcanzar pequeños objetivos al principio del proceso nos educa y nos dota de la energía necesaria para ir escalando poco a poco hacia retos que sean cada vez más desafiantes y entusiasmables.
- Construir una base de apoyo y autoconocimiento: para que un objetivo tenga espacio real en tu vida, es imprescindible construir una base de apoyo formado por hábitos, conversaciones y estructuras que sostengan el proceso. El journaling (la práctica de escribir de manera reflexiva en un diario) es un gran aliado para este fin, ya que permite anotar avances, identificar patrones, detectar creencias limitantes y celebrar los logros por más pequeños que sean.
- Revisar, releer y ajustar sin culpa: darse permiso para aprender y recalibrar en el camino es fundamental, entendiendo que cambiar de rumbo también es una forma de avanzar. Hacer pausas estratégicas, como releer nuestras anotaciones para medir cuánto nos acercamos a los objetivos iniciales, permite evaluar los avances, detectar desvíos y corregir acciones de manera oportuna si hace falta.
Seguir planificando el año desde la intención y no desde la autoexigencia extrema no es bajar la ambición, sino elevar nuestro nivel de conciencia. A menudo, creemos que el crecimiento solo se mide a través de logros visibles, pero gran parte de nuestro avance ocurre en el plano interno, en esos momentos de pausa en los que nos detenemos a observarnos con honestidad.
En definitiva, mantener nuestros propósitos desde esta mirada es elegir avanzar con sentido, construyendo un año y una vida que reflejen propósito, autenticidad y aprendizaje continuo.
Sobre la Federación Internacional de Coaching
La ICF – International Coaching Federation – es la asociación mundial de coaches más grande, con más de 58.933 asociados en más de 170 países. Fundada en 1995, independiente y sin fines de lucro, su misión es contribuir al avance del arte, la ciencia y la práctica del coaching profesional. ICF es pionera en el desarrollo de estándares globales para el coaching profesional, con competencias básicas, un Código de Ética sólido e investigación de mercado, que ofrece el recurso más grande del mundo para la investigación del coaching, con más de 2500 estudios disponibles. Además, la organización acredita programas de formación en coaching, que garantizan altos estándares en la profesión, y acredita a los coaches con el único programa de acreditación independiente reconocido mundialmente otorgado a coaches profesionales que han cumplido con rigurosos requisitos educativos y con experiencia probada.
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